Cuento maravilloso
Esta actividad consiste en escribir un cuento a partir de una frase que nos daba a elegir la profesora, yo en este caso he elegido: "Érase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa".
El príncipe Guillermo y la princesa Catalina
Érase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena. La familia de la princesa Catalina conocía a la familia del príncipe Guillermo desde siempre, porque los reinos estaban cercano. Desde pequeños jugaban juntos y se lo pasaban estupendamente, pero esto se acabó pronto porque Guillermo tuvo una hermanita, Manuela, y tenía que jugar con ella y cuidarla, entonces ya no pudo ver más a Catalina. Pasaron los años y un día Guillermo paseaba con su caballo por el bosque y oyó unas voces de una mujer.
- ¡Socorro! ¡No puedo salir!
Guillermo, al escuchar las voces, se asustó y fue corriendo a ver qué ocurría. Allí se encontró a una mujer muy guapa y le preguntó:
-¿Qué te courre?
-Se me ha quedado el pie atrapado con las ramas y no puedo salir- contestó Catalina.
-¡Yo te ayudaré! -dijo Guillermo.
Tras ayudar el príncipe a la princesa, este la llevó a su palacio y al llegar y verlo se sorprendió porque era el palacio de Catalina.
Admirado por esta situación le dijo:
-¡Eres Catalina! Yo soy Guillermo ¿Te acuerdas de mí?
Catalina al principio no se acordaba muy bien pero por fin recordó que era su mejor amigo de pequeños, con el que jugaba todas las tardes.
La princesa se alegró bastante al poder estar con Guillermo de nuevo y lo invitó a entrar a palacio para poder hablar y contarse todo, ya que no se veían desde años.
Durante toda la tarde no pararon de preguntarse por sus vidas y al llegar la noche, Guillermo se despidió con un fuerte abrazo de Catalina. Desde esa tarde comenzaron de nuevo a verse durante todos los días y pudieron retomar su amistad perdida en todos estos años.
Pasaron los meses y esa amistad se convirtió en amor. Ambos se enamoraron y las familias organizaron una boda para que los reinos se unieran de nuevo.
Catalina y Guillermo se pusieron muy contentos y aceptaron casarse. A partir de ese día vivieron felices y comieron perdices.
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