lunes, 27 de mayo de 2013

CUENTO REAL

Este cuento se tenía que realizar siguiendo las siguientes pautas: dos personajes adultos, un personaje infantil, un animal y espacio conocido por los niños y niñas.

Erase una vez un niño llamado Manuel, cuyo sueño era tener una mascota en casa, porque al no tener hermanitos se sentía solo. Los padres de Manuel no le dejaban tener ningún animal ya que no podían hacerse cargo de este. 
Llegó el cumpleaños de Manuel y los abuelos decidieron regalarle un perrito, llamado Lucky. Se puso muy feliz al verlo ya que era su mayor ilusión. Los abuelos le prometieron que lo dejarían ver todas las tardes, si acababa sus deberes a tiempo. Manuel, sorprendido, le preguntó a sus padres por qué los abuelos le habían regalado una mascota si ellos no querían y estos le contestaron que Lucky se quedaría en casa de los abuelos y que iría todas las tardes a verlo y cuidarlo si cumplía con sus tareas.
Cada tarde, Manuel realizaba sus tareas después de comer para así poder estar con Lucky y pasearlo y jugar con él, como siempre había soñado.
Ambos se hicieron muy amigos y Manuel se lo llevaba a jugar todas las tardes con sus compañeros.
Un día Lucky se puso malito y Manuel muy triste, lo llevó al veterinario y este le pidió a los padres que lo dejaran en casa para así cuidarlo día y noche. Los padres al ver a su hijo triste por su mascota le dijeron que podía tener a Lucky en casa. 
Al cabo del tiempo, el perro se puso bueno y los dos vivieron felices, juntos en casa, y comieron perdices.

STORY CUBES

Esta actividad consiste en lanzar siete dados ilustrados con diferentes imágenes con las cuales realizaremos un cuento con aquellas que hayan caído boca arriba, mis imágenes son: mochila, cangrejo, cofre y pájaro

Erase una vez una familia, la familia Martín. Los padres, María y José solían llevar todos los veranos a sus hijas, Laura y Carla a casa de sus abuelos. La casa se encontraba frente a la playa y las niñas, todas las tardes, paseaban por la orilla buscando piedrecitas de colores, para luego regalárselas a sus padres y abuelos. Una tarde decidieron tumbarse para contemplar las nubes y, de pronto, escucharon una vocecita pidiendo socorro. Ellas asustadas, sin saber de quién se trataba, se pusieron a buscar. Al rato, junto a una roca, se encontraron a un pobre cangrejo llorando. Laura asustada le preguntó qué le habia ocurrido y el cangrejo le contó que un gran pájaro le atacó con su enorme pico en una de sus patas. Carla sacó de su mochila una venda para poder curar al animal. Cuando Sebastián, el cangrejo, se encontró mejor y empezó a caminar de nuevo, le dijo a las niñas que para agradecerle su ayuda, les entregó un cofre lleno de golosinas, que tenía escondido en una cueva junto a la playa. Ellas muy contentas acompañaron a Sebastián a por su recompensa. Cuando este se lo entregó, Laura y Carla les dieron las gracias y un beso de despedida, ya que era su último día en casa de sus abuelos, porque se acababa el verano y tenían que empezar el colegio de nuevo y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.